Fuente: Celicidad.net

La dieta sin gluten es el único tratamiento eficaz a día de hoy para las personas con celiaquía. Ésta está basada en la eliminación permanente del gluten de la dieta, una proteína presente especialmente en cereales como trigo, cebada, centeno y sus derivados, los cuales aportan la fibra vegetal necesaria para el buen funcionamiento del tránsito intestinal

fibra

Eliminar el gluten de la dieta supone prescindir de cereales aquellos cereales, como el trigo, la cebada, el centeno y la avena (consultar avena sin gluten) y sus derivados. Éstos cereales, además de constituir la base de la alimentación actual en Occidente, son cereales con alto contenido en fibra vegetal que nos ayudan a que el funcionamiento de nuestro intestino sea el correcto.

Sin embargo, al prescindir de estos cereales, son muchos los celiacos que sufren de problemas de estreñimiento (otro síntoma de la celiaquía antes del diagnóstico), con todo lo que ello supone para la actividad cotidiana. Así los celiacos han de buscar fibra en otros cereales para regular el tránsito intestinal.

La cebada, la avena y el centeno son tres de los cereales que más fibra aportan, pero son cereales con gluten a excepción de la avena sin gluten certificada como tal, que sí es apta para el consumo de los celiacos. Y es que la avena, de forma natural es un cereal sin gluten, sin embargo suele llegar al mercado contaminada por lo que durante muchos años ha sido considerada un cereal prohibido. A día de hoy existen en el mercado todo tipo de productos con avena sin gluten que sí pueden ser consumidos por celiacos, aunque siempre se recomienda consultar con el especialista antes de introducir la avena en la dieta sin gluten.

Por eso, consumir productos con avena sin gluten puede ser una buena opción para conseguir las cantidades necesarias de fibra. Pero otros cereales sin gluten también nos aportarán cantidades considerables. El alforfón (trigo sarraceno), el mijo, el teff y el maíz nos aportarán por cada 100 g, 10 g , 8,5 g, 8 g y 7,3 g de fibra, una cifra muy alejada de por ejemplo los casi 16 g por cada 100 g que aporta la cebada.

Además de recurrir a productos elaborados con este tipo de cereales, que podemos encontrar en tiendas especializadas como Minfood (España), podemos seguir una serie de consejos para aumentar la ingesta de fibra y contribuir así a un mejor funcionamiento del tránsito intestinal.

  • Beber agua. La cantidad recomendada es de 2 litros de agua al día. Para algunas personas es prácticamente imposible, por eso un truco es llenar una botella por la mañana e ir dando pequeños tragos durante todo el día.
  • Frutas y verduras. Aporte extra de fibra, vitaminas, minerales…Una dieta sin gluten ha de basarse en productos que de forma natural no llevan gluten, como es el caso de las frutas y verduras, que además nos aportarán gran cantidad de fibra y otros nutrientes fundamentales.
  • Ejercicio. La práctica habitual de ejercicio físico contribuye a activar el movimiento intestinal, especialmente por la mañana.
  • Legumbres. También fundamentales en la dieta con y sin gluten. Garbanzos, lentejas, alubias…son una buena fuente de fibra.
  • Cereales integrales. Contienen más fibra que los otros, por lo que si recurrimos al arroz integral en vez de arroz normal, estaremos obteniendo una cantidad extra de fibra.

Fuente: Celicidad.net



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