Crujientes y jugosas patitas de pollo estilo kentucky. Más fácil y ricas de lo que te imaginas.

Esta es una de esas recetas que yo creo que gusta a todo el mundo. La semana pasada pasamos por el lado de un restaurante KFC. Su olor a pollo frito nos embriagó y nos dio mucha pena el no poder comer su delicioso pollo crujiente.

Como yo siempre digo no hay nada que no se pueda reproducir en casa y adaptarlo a una dieta sin gluten.

Así que me puse manos a la obra. Investigué un poquito por las redes y preparé este deliocioso pollo no apto para dietas de adelgazamiento.

El secreto para que este pollo nos quede crujiente por fuera y tierno por dentro es freír inicialmente a alta potencia, bajando después la misma para que se termine de hacer por dentro y dando un último empujón de nuevo a alta potencia.

Ya me contaréis que tal os ha salido.

 

Receta de patitas de pollo (pollo frito) sin gluten

Para 4 porciones necesitas:

  • 8 Muslos de pollo
  • 200 gr Harina de arroz
  • 2 cucharaditas Pimentón dulce
  • 2 cucharaditas Pimentón picante
  • 2 cucharaditas Ajo en polvo
  • 2 cucharaditas Cebolla en polvo
  • 2 cucharaditas Estragón
  • 2 cucharaditas Curry
  • 2 cucharaditas Eneldo
  • 2 cucharaditas Tomillo
  • 2 cucharaditas Pimienta negra molida
  • 2 cucharaditas Romero
  • 2 cucharaditas Sal
  • 200 gr Rebozado crujiente: puedes rebozar con polenta, cereales de maíz sin azúcar machados o totopos machacados. (más opciones de rebozado aquí)
  • 150-200 ml Agua
  • Aceite de girasol

Procedimiento

Primero vamos a preparar el marinado del pollo.
En un recipiente echamos la harina de arroz y la mezclamos con 1 cucharadita de cada una de las especias que he enumerado en los ingredientes.
A continuación añadimos agua fría y removemos hasta que se nos quede una masa similar a la de las tortitas.
Dejamos el pollo reposar por una hora como mínimo, aunque cuanto más tiempo lo tengamos marinando el resultado será mejor.

Una vez transcurrido el tiempo de reposo de los muslitos vamos a envolverlos en papel de aluminio y meterlos al horno a 170 grados. Para ellos escurrimos el sobrante de nuestro marinado y los depositamos en un largo trozo de papel de aluminio y luego lo cerramos bien como si fuéramos a cocinarlo en papillote.
Con ésto lo que queremos conseguir es que se medio hagan en su jugo. En la sartén les daremos el toque final para que se terminen de hacer y queden crujientes.
Hay gente que se salta este paso, pero lo que nos puede pasar es que nos quemen por fuera y no se nos hagan por dentro.

En un bol vamos a mezclar el rebozado crujiente con el resto de las especias.
Sacamos uno a uno los muslitos escurriendo el exceso de marinado y envolvemos en nuestra crujiente mezcla.

Ya solo nos queda freír el pollo en abundante aceite de girasol.
Para las frituras me gusta más este aceite que el de oliva porque los fritos quedan más crujientes y menos enaceitados.
Como ya os conté más arriba, el secreto para que este pollo nos quede crujiente por fuera y tierno por dentro es freír inicialmente a alta potencia, bajando después la misma para que se termine de hacer por dentro y dando un último empujón de nuevo a alta potencia. Los mantenemos unos 7 minutos. Como ya están medio hechos gracias al horno con este tiempo será más que suficiente.
Una vez fritos depositamos los muslitos sobre un plato con un papel de cocina para que absorba el exceso de grasa.
Dejamos unos 10-15 minutos enfriar y ya podremos hincarle el diente a estos deliciosos jamoncitos de pollo.

Cristina Varo

Cristina Varo

Mi mayor hobbie, como ya iréis comprobando, es cocinar. Esta pasión la llevo en la sangre desde que apenas era una niña. Aún puedo recordar con una gran sonrisa en mi cara aquel momento en el que llegaba del cole y me ataviaba con el mandil de mi madre y me ponía manos a la obra. Mi madre, una de las personas más importantes en mi vida, la cual me ha transmitido su pasión y conocimientos culinarios.
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